La trufa va soltando su aroma, y aunque tiene muchísimo conviene no dejarlo escapar. Por ello, os recomiendo ponerla dentro de un tarro o taper bien cerrado. Conviene ponerlo con algún material que sea secante.... Como puede ser papel de cocina, arroz... para que recoja la humedad que va soltando y renovarlo cuando veamos que lo necesite.
De esta manera, una trufa sana, recién recolectada y bien manejada, puede llegar a conservarse como unos 30 días.
El congelado, aunque pierde propiedades, es una buena alternativa para conservarla durante largo tiempo. La manera de utilizarla es congelarla rallada la cantidad que precisemos, y guardarla otra vez en congelador la sobrante.
También se puede secar o deshidratar, pero pierde mucho aroma.
Una de las alternativas clásicas de conservación es con licores, principalmente con coñac, siendo suficiente unos 15 gms. para aromatizar un litro de licor. Esto se usa principalmente para guisos, aunque también da un buen bouquet al licor añadido.
Muy práctico e interesante,
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